miércoles, enero 24, 2007

Colores

- Cuando el poeta norteamericano de origen judío Robert Lax decidió convertirse al catolicismo, un amigo le comentó: “Lax, si te pusieras barro en la cara ya serías las tres cosas que mas odian los sureños”… Me viene a menudo esta anécdota a la cabeza, sobre todo en estos días que vivimos de gran frustración ideológica y excesiva militancia estética. Hay una profunda raíz moralista e injusta en nuestro país; una intención de separar las ideas también por emociones, por adherencias artísticas o gustos literarios. Para los más canallas, los más superficiales (siempre son los peores los que se colocan a la cabeza en estas cosas, como diría Hayek) es fundamental no sólo pensar distinto, sino hacer de la vida un mosaico de lugares comunes que los diferencien, los alejen de los otros, de aquellos con los que no pueden coincidir en nada (¡Por Dios!). Así, una vida activa políticamente desde determinadas posturas es inseparable de comuniones de dudosa (al menos) coincidencia con el fin pretendido. Actos de fe, sin duda alguna.
Por eso, a medida que el tiempo pasa y parece que las viejas luchas culturales murieron con Mao y el 68, van surgiendo como de la nada peligrosos portavoces, absolutamente despreocupados de los problemas reales de la gente, empeñados en convertir los gustos, los gestos, la estética en armas, en uniformes.
Pues bien, como yo no estoy de acuerdo con nada de esto y dispongo de este espacio para escribir lo que me parece ( lo que me ocurre y se me ocurre), me siento obligado a plasmar, cual Tesis de Wittenberg, mis lealtades, mis apetencias:


1- Soy del Real Madrid
2- Me gustan los Toros.
3- Me gusta la opera.
4- Creo en el derecho de la COPE a decir lo que considere oportuno.
5- Creo que Lluis Llach es el mejor cantautor español.
6- Me gusta el cine americano.
7- Considero que el cine español (salvo excepciones) está alejadísimo de la sociedad a la que pretende representar (por eso, se demuestra que ni lo pretende, ni la representa).
8- Creo que el tema eutanasia merece, al menos, un debate.
9- No creo que deba darse religión en las escuelas.
10- Creo en la despenalización de las drogas, al menos las blandas.
11- Prefiero leer a Savater que escuchar a Carrillo (mil veces).

(Escribiré más si se me ocurren más cosas).

13 comentarios:

Anónimo dijo...

¡ Así se habla! ¡ Con un par!

Paralelo 49 dijo...

En los tiempos que corren que parece que es tan sencillo y tan facil y hasta una obligación decir "libremente " las direcciones que uno toma... En realidad es todo mentira...
será por eso que a mí me sorprende gratamente ese final. Así, sencillo,sin dobleces, llano, sincero, autentico. Hacen falta cosas así de transparentes.

Anónimo dijo...

pues la verdad es que es cierto. ¿Por qué tanto miedo a posicionarse? Quizás, porque todo tiene que ser negro o blanco? No, creo que todos tenemos el derecho y el deber de decir y sentir aquello que queramos, sin temos a que nos señalen con el dedo, por eso:
- no me gusta el futbol
- me gustan los toros
- me gustan las novelas de época
- me gusta la ópera
- me gusta pasear
- me encanta viajar
- me gusta tomar copas con los amigos hablando de todo hasta las tantas
- me gusta el cine, también el español, a veces.
- prefiero Onda Cero a la Cope
- no me fio de Zapatero
- votaré al PP en las proximas elecciones.
Y también diré más cosas cuando se me ocurran.
(Calima)

Anónimo dijo...

Y a mí me encanta leeros, sigan por favor, que se os ocurran más.

Anónimo dijo...

Pues estaba pensando que me gustan los Morancos y no Cruz y Raya.
Me gusta dejarme llevar por la música.
Que la vida ni es justa ni deja de serlo, somos nosotros los que la hacemos de una forma u otra.
Que estoy harta de la gente de Marbella.
Que en un mundo globalizado, los regionalismos son absurdos y llegan tarde.
Que me encantaría poder seguir escribiendo cosas, pero tengo que trabajar.
(Calima)

Anónimo dijo...

no siempre lo hacemos nosotros la injusticia... No siempre...

La estatua del jardín botánico dijo...

Me han encantado este post. Leerlo ha sido como ver una película sorprendente y honesta, o escuhar una canción que dice su verdad.
Voy a colaborar un poco.
- No escucho escucho tertulias o debates en la radio porque no tengo tiempo y porque prefiero escuchar música.
- No soporto a los comentaristas de Radio 3.
- No me gustan los toros y me encantaría que los prohibieran.
- Me gusta el fútbol y, a mi pesar, soy del Real Madrid.
- Me gusta Hannah Arendt.
- Me gusta la gente que no puede ser encasillada y que no se deja encasillar.
- En las próximas elecciones mi voto será nulo: ni para unos, ni para otros, ni en blanco. Nulo.

Anónimo dijo...

Maestro Claudio,
sobre el posicionamiento futbolístico tengo tantas dudas que casi solicito un post al respecto.
Te declaras del Real Madrid sin ser, como bien sé, nacido en o vecino de Madrid.
Un club de fútbol se supone representante, al menos en sus orígenes, de los intereses deportivos de la población a la que pertenece, ejército en el terreno de juego que defiende las aspiraciones y sueños con los que sus seguidores se evaden de otros problemas mundanos e intentan alcanzar victorias que a veces no logran en otros campos. En definitiva, hay una proyección de una serie de intereses locales en los clubes de fútbol que representan a una determinada población. Ahora bien, cuando falta ese vínculo, ¿qué puede llevar a, por ejemplo, un murciano a declararse "del Real Madrid"? ¿qué valores no relacionados con aquellos que se derivan del ámbito territorial en el que el club se asienta son transmitidos a la generalidad de los aficionados al fútbol hasta el punto de llevarles a declararse seguidores de tal o cuál equipo? y sobre todo, y ya que abiertamente te declaras fan del Madrid, ¿con qué conceptos te identificas de entre aquellos que se desprenden de este club histórico?
Me resisto a pensar que el Real Madrid sea percibido todavía como próximo a alguna de las ideas o valores que tradicionalmente lo situaron en el polo opuesto al Barça y que esa imagen siga reclutando seguidores. La decadencia de las últimas temporadas tampoco parece seguir siendo una buena razón para que los que se contagiaron del "galacticismo(?)" continuen vistiendo con orgullo los mismos colores que las super estrellas o ex-estrellas blancas se han encargado de vender al resto del mundo.

Pablo Sánchez dijo...

- Bueno, primo, supongo que no has encontrado más tópicos con los que dignar a este blog. Parece ser que tu teoría se resume en: "¿Por qué soy del Real Madrid si no he nacido en madrid?". Bueno, ya que estamos en plan territorialista, la pregunta que me formulas podría extenderse a otros muchos campos: "¿Por qué preferimos la ópera a la zarzuela?, ¿Por qué la pizza a la morcilla? o ¿por qué el afrobeat a la jota montañesa?". Si reducimos la individualidad al entorno social, ¿qué nos queda?. Porque dices: "Un club de fútbol se supone representante, al menos en sus orígenes, de los intereses deportivos de la población a la que pertenece"... Bueno, no del todo. Si así fuera, ¿cómo te explicas que de padres del madrid salgan hijos del atleti, o de padres pericos, hijos del barça?. No hay explicación porque un club de fútbol es como un color, una canción o un poema: nos llama más por orientaciones sentimentales que por razones de índole identitaria. Es posible que un niño de Guarnizo (para los foráneos, es un pueblo de Cantabria) haya visto jugar a Ronaldinho y desde ese momento sienta una inclinación culé. Otro niño seguirá los pasos de su padre y le gustará un equipo u otro, o al revés. Yo, por ejemplo, crecí con Butragueño y después he disfrutado de Zidane... ¿Valores? Pero, ¿hablamos de fútbol o de política?, ¿o de religión?. Habrá gente de diferentes ideologías que consideren indispensable adorar a un determinado dios, cantar bajo una bandera o llorar escuchando un himno. Incluso personas, para las que un club de fútbol es algo más que un club y se acerca más a un ejército. No es mi caso. En cuanto al último párrafo: " Me resisto a pensar que el Real Madrid sea percibido todavía como próximo a alguna de las ideas o valores que tradicionalmente lo situaron en el polo opuesto al Barça y que esa imagen siga reclutando seguidores. La decadencia de las últimas temporadas tampoco parece seguir siendo una buena razón para que los que se contagiaron del "galacticismo(?)" continuen vistiendo con orgullo los mismos colores que las super estrellas o ex-estrellas blancas se han encargado de vender al resto del mundo", no me resisto a tomar la frase que mi amigo sergio repite sin cesar: "Qué tendrán que ver los cojones, con coger trigo". Un abrazo.

Pablo Sánchez dijo...

- Bueno, tengo que pedir perdón a los lectores de este blog. Me he precipitado. He llegado de jugar al tenis y sudado y cansado como estaba, he respondido al post del primo olvidando la parte fundamental, la frase definitiva. A saber: "...defiende las aspiraciones y sueños con los que sus seguidores se evaden de otros problemas mundanos e intentan alcanzar victorias que a veces no logran en otros campos. En definitiva, hay una proyección de una serie de intereses locales en los clubes de fútbol que representan a una determinada población". Olé. El sempiterno tópico cultureta: en el fútbol proyectamos nuenstros sueños de triunfos. Ocultamos una vida gris con el velo artificial de las victorias futbolísticas. Proyección. Hermosa palabra, sin embargo. Quienes, como el primo, la maltratan olvidan que esa proyección es la que nos diferencia del mono, la que nos hace disfrutar del arte. Me explico: Cuando el personaje de Cavardossi es hecho prisionero en el castillo de san Angelo en la ópera Tosca y comienza a entonar el escalofriante "E lucevan le stelle", ¿acaso no somos nosotros quienes lloramos con él la pérdida de Tosca?... Cuando Romeo se despierta y ver muerta a Julieta, ¿no morimos con él nosotros?, es decir, ¿no hay una proyección?, ¿No vivimos el amor, la angustia, la esperanza gracias al arte?... Cuando el personaje de Ivana Baquero escapa en "el laberinto del fauno" de las garras del malvado Sergi López, y se oculta en el laberinto, ¿no decimos nosotros: "corre, corre..". ¿Por qué entonces esa necedad, ese desprecio tópico hacia el que se alegra por las victorias del su equipo? No sé... A mí las patrias nunca me han levantado el ánimo. No soy un buen compatriota y no quiero especialmente a mis vecinos por serlo. Hay que pensar solo.

Anónimo dijo...

Maestro Claudio, me sorprende que después de semejante discurso y de un buen número de citas varias, no hayas logrado contestar a mi pregunta (porque, si leiste mi comentario con atención, lo único que hacía era formular una cuestión sin hacer valoración alguna: ¿qué es lo que hace que alguien -tú- se sienta seguidor de un equipo de fútbol determinado?). Lo único que he podido deducir es que te gustaba Butragueño y Zidane. Pero sigo sin conocer los motivos que hacen que te identifiques con unos colores, con un club, más allá de simplemente declarar admiración por unos individuos -futbolistas- determinados. Me valdrá cualquier respuesta sincera.

Respecto a lo de la "proyección", no deduzco de tu respuesta una posición distinta a la que yo planteaba. Tampoco valoraba si "proyectarse" en otros ámbitos, actividades o dimensiones era bueno o malo. De hecho celebro que reconozcas otros ejemplos cercanos en los que el sujeto busca también una identidad en planos distintos de aquellos en los que se mueve habitualmente. ¿Quién dijo que fuera malo crear un personaje en internet y alcanzar notoriedad con un blog?

Espero que contribuyas a satisfacer mi contínua curiosidad, es culpa de mi ignorancia...

Por cierto, en justa reciprocidad, debo enumerar algunos posicionamientos que me retratan:

-no me gusta el fútbol
-me gustan moderadamente los toros
-me gusta el jazz
-no tolero la mediocridad
-ergo no me suele gustar el cine español
-me gusta pasear y mirar, disfruto viajando
-me gustan los mercadillos
-creo en el derecho de la COPE a decir lo que estime oportuno, pero todavía más en el sentido de la responsabilidad de los medios de comunicación
-creo que a pesar de haber escuchado y poseer miles de discos, me encuentro en un aprieto a la hora de decantarme por unos artistas frente a otros y a establecer un baremo. Gracias por revelarme las grandezas de Lluis Llach
-me gusta no ser de nada, ni partido ni equipo ni...
-me gusta el cine sin incondicionalismos, ni tal director ni tal escuela ni mucho menos tal nacionalidad
-creo que la enseñanza de la religión en las escuelas, como la docencia de cualquier otra parcela del saber, es siempre positiva. Es en este caso una cuestión de formas

Dejamos para otro día el debate sobre la eutanasia y las drogas, más que nada porque no estoy seguro de que aquí se esté haciendo una valoración desde el punto de vista moral, jurídico, religioso...

Pablo Sánchez dijo...

- Bueno si tu pregunta es: "¿qué es lo que hace que alguien -tú- se sienta seguidor de un equipo de fútbol determinado?" la respuesta es simplemente gusto, costumbre, orientación. Ahora seré cursi: ¿Por qué uno se enamora?, ¿Por qué me gustan unos poetas más que otros? Yo huyo de la identificación mediante el dogma. Es algo que no soporto. No me gustan las ortodoxias. Si soy del madrid no es por ninguna razón más importante que la de cualquier chaval de 7 años. ¿O es que vamos a pedir siempre razones para nuestros amores? Yo creo que no. ¿Verdad? Gracias por la lista.

Pablo Sánchez dijo...

- Por cierto, en lo referente a la enseñanza religiosa... yo hablaba de la enseñanza confesional de la religión. Comparto tu idea de que el saber no ocupa lugar pero yo, que he sido víctima de la catequesis escolar, no puedo sino manifestar mi creencia en un crecimiento sin dogmas.